Fideicomiso para Principiantes

Para los extranjeros, poseer una propiedad en Puerto Vallarta puede ser realmente cautivador. Al ser una zona costera, es esencial constituir un fideicomiso que garantice una compra fácil y segura. Sarah Elengorn, directora de Elengorn Realtors y Marco Ramírez, notario suplente adscrito a la Notaría Pública 2; nos explican de manera general el proceso.   

Considerado actualmente como una de las herramientas jurídicas más útiles, el fideicomiso da solución a una amplia gama de necesidades personales y/o comerciales tanto a personas físicas como morales. Para conocer de manera general lo que implica, nos acercamos a Marco Ramírez, notario suplente adscrito a la Notaría Pública 2 y a Sarah Elengorn, directora de Elengorn Realtors; quienes nos explican de manera general el proceso.

 

Orígenes

Su creación tiene que ver con la historia de México, cuando en los viejos tiempos se perdieron grandes territorios. “Para evitar que eso volviera a ocurrir, se desarrollaron leyes para que ningún extranjero pudiera comprar un bien inmueble en la frontera o frente al mar. Con el crecimiento y desarrollo económico del país, vinieron inversionistas extranjeros y de cierta forma, había que cambiar la ley. Como resultado, surgió el fideicomiso”, comenta Elengorn.

 

¿Qué es?

“Legalmente, el fideicomiso es un contrato en el que una persona —denominada fideicomitente— transmite a una institución la propiedad o titularidad de bienes o derechos para destinarlos a un fin lícito y específico a favor de otra persona llamada fideicomisario”, explica Ramírez.

 

¿Quiénes pueden utilizar un fideicomiso?

“Los extranjeros que pretendan adquirir bienes inmuebles fuera de la zona restringida u obtener concesiones para la exploración y explotación de minas y agua en el territorio nacional, deberán presentar previamente ante la Secretaría de Relaciones Exteriores un escrito para obtener el permiso correspondiente. Por tanto, el fideicomiso resulta ser un vehículo necesario para que los extranjeros adquieran los derechos de uso y aprovechamiento sobre bienes inmuebles”, asevera Ramírez.

“De hecho, también me ha tocado colaborar con clientes mexicanos que tienen fideicomisos para proteger sus inversiones y en un futuro, asegurar que los bienes inmuebles sean traspasados a sus herederos de manera más ágil, fácil y segura”, agrega Elengorn.

 

¿Qué actores intervienen en el proceso?

“El vendedor como fideicomitente, la institución fiduciaria —regularmente es un banco— como fiduciario y el comprador como fideicomisario bajo la guía del notario público y el asesoramiento del agente de bienes raíces durante todo el proceso”, afirma Ramírez.

 

¿Cuánto tiempo dura el proceso para constituir un fideicomiso?

“El proceso normal se puede hacer entre 30 y 45 días hábiles desde la integración completa del expediente, hasta la entrega del testimonio del instrumento público que contiene el fideicomiso —o sea, la escritura—. Puede variar hasta 90 días posteriores al cierre”, indica Ramírez.

“Ahora bien, si es una cesión de fideicomiso, es decir, que el vendedor sea extranjero y el comprador sea otro extranjero que quiera tomar los derechos sobre la escritura existente, también se puede hacer, ya que el fideicomiso tiene una vigencia de 50 años y se renueva automáticamente. Por ejemplo, si el vendedor tiene tres años con su propiedad, el comprador puede adquirir ese mismo fideicomiso, pero será por 47 años. De esa manera, se ahorrará todo el trámite previo. Es un proceso relativamente fácil”, complementa Elengorn.

 

¿Cuál es el rol de la institución fiduciaria?

“Aunque la escritura queda a nombre del banco, el primer beneficiario es el comprador extranjero. Esto significa que tiene todo el derecho de vender, rentar o usar la propiedad. Al mismo tiempo, adquiere todas las responsabilidades. La institución no se va a presentar a las juntas condominales, ni pagar el predial —todo eso se especifica en la escritura—. Básicamente, el banco pone el nombre para que el extranjero pueda adquirir la propiedad, dándole los mismos derechos y beneficios que a los mexicanos”, expone Elengorn.

 

¿Cuáles son algunas ventajas?

“Por fortuna, es un proceso estandarizado para todas las notarías públicas y las instituciones fiduciarias, por lo que es relativamente sencillo desde la perspectiva del cliente, ya que las notarías diligentemente desarrollan el proceso hasta su culminación”, afirma Ramírez.

“Además de eso, se puede convertir en un testamento personal. En caso de fallecimiento del dueño original, los beneficiarios pueden recibir la propiedad sin tener que pasar por el largo proceso de juicio”, complementa Elengorn.

 

¿Qué es algo esencial que se debe tener en cuenta?

“Que los nombres de los beneficiarios estén escritos correctamente. En muchas ocasiones, los extranjeros suelen escribir Bob Smith en lugar de Robert Smith. Aunque es algo elemental, se debe tomar en cuenta, ya que una vez que esté la escritura, es muy difícil cambiarlo”, finaliza Elengorn.

“Además de eso, el cliente debe considerar el tiempo requerido para el proceso, así como los costos —cada caso es particular y puede oscilar aproximadamente de entre un 3.5 % a un 5 %, dependiendo del valor del inmueble—”, finaliza Ramírez.